Una serie de intervenciones sobre árboles en San Pablo encendió la alarma entre vecinos y especialistas. Las imágenes que circularon en los últimos días muestran troncos desnudos, rodeados de ramas cortadas, en escenas que -más que mantenimiento- evocan mutilación para expertos.
Desde una mirada técnica, lo ocurrido se acerca a lo que en arboricultura urbana se conoce como “desmoche” o topping, una práctica fuertemente cuestionada por sus consecuencias sobre la salud y la estabilidad de los árboles.
“Lo que se está haciendo en Tucumán no es poda, es mutilación”, advirtió Pedro Buiatti, ingeniero agrónomo y presidente de la Sociedad Amigos del Árbol, al analizar este tipo de intervenciones.
Intervención agresiva
Las imágenes evidencian cortes severos con los cuales se eliminaron casi todas las ramas principales y secundarias, dejando apenas el tronco y algunos muñones gruesos.
Este tipo de práctica genera efectos inmediatos y a mediano plazo indicó Buiatti. Y a nivel visual, el impacto también es fuerte. En medio de calles tranquilas y cielos despejados, los troncos amputados parecen esculturas heridas.
“Hablamos de un arboricidio porque ocurrió en más de un ejemplar”, definió el ingeniero.
La situación derivó en una denuncia formal presentada por la vecina Jacqueline Chaves Mahamed, quien siguió de cerca las intervenciones.
La mujer relató que las tareas comenzaron la semana pasada sin previo aviso. “Con el correr de los días y preocupada por lo que ocurría en los barrio El Portal y Odontológico, me asesoré y descubrí que las tareas no se estaban realizando como corresponde”, afirma.
Pero antes de llegar a esa presentación, la mujer intentó intervenir ante las autoridades comunales e incluso acercó una alternativa. Facundo Bellomío, docente de la facultad de Agronomía y vecino de la comuna, se ofreció a capacitar sin costo sobre poda adecuada al personal.
“Les acercamos una solución, pero no avanzó”, lamenta.
Tras la caída del gomero: solicitan informes sobre el estado de los "Árboles Notables" de la capitalAnte la falta de respuestas, presentó finalmente una nota formal y luego una denuncia policial. En el documento, advierte que las tareas “evidencian una intervención indiscriminada y sin los conocimientos técnicos necesarios”.
Además, subraya el valor ambiental de los árboles como suproducción de oxígeno, regulación térmica, hábitat de fauna, absorción de agua de lluvia y mitigación del cambio climático.
“Los árboles son de la comunidad y la comuna debería cuidarlos, no destruirlos”- plantea.- “aunque los vecinos lo pidan, no justifica que se hagan mal las cosas”.
La postura oficial
El comisionado comunal Miguel González reconoció la complejidad del manejo del arbolado y explicó que las intervenciones respondieron a solicitudes de vecinos.
Según indicó, muchos reclamos estaban vinculados a la interferencia de ramas con el alumbrado público, lo que generaba zonas oscuras e inseguras durante la noche. En adición, mencionó la existencia de árboles enfermos o con riesgo de caída.
“Se actuó con los recursos que tenemos”, señaló a la vez que admitió que muchas veces son insuficientes.
Por otra parte, González aclaró que tras la remoción de ejemplares -principalmente álamos- en avenida San Martín, se llevará adelante una reforestación con lapachos rosados, en el marco de la creación del “Paseo de la Mujer”.
Un problema extendido
Lo ocurrido en San Pablo no es un caso aislado. En muchas ciudades argentinas se repiten prácticas similares, impulsadas por la falta de capacitación, conflictos con el tendido eléctrico o una creencia arraigada.
“La gente cree que al podar un árbol va a crecer más, y eso es totalmente equivocado”, explicó Buiatti.
La arboricultura moderna, en cambio, recomienda intervenciones graduales, selectivas y con objetivos claros: eliminar ramas secas, reducir riesgos o despejar infraestructura.
Los árboles que frenan al río: el plan de un científico tucumano para evitar inundacionesDetrás del conflicto aparece una discusión más profunda sobre la gestión del arbolado urbano. “Los árboles son de la comunidad, pero están bajo potestad administrativa del municipio”, recordó Buiatti.
No obstante, advirtió que en Tucumán existe una ley de arbolado urbano que aún no fue reglamentada, lo que dificulta su aplicación efectiva.
Mientras tanto, los vecinos quedan en el medio de una tensión entre demandas cotidianas -luz, seguridad, mantenimiento- y la necesidad de preservar un recurso clave para la calidad de vida.
“Necesitamos más que nunca un equilibrio ecológico”, resumió Chaves Mahamed.
Definiciones claves: el alcance de una mala práctica
“El término “arboricidio” se refiere a la mutilación masiva de árboles, diferenciándose de la simple mutilación de un solo ejemplar. Implica una intervención dañina y no técnica sobre varios árboles, generalmente mediante podas inadecuadas que afectan gravemente su salud y estructura”, definió el ingeniero Pedro Buiatti.
En esa línea, aclaró que las podas correctas deben ser técnicas y realizadas con herramientas adecuadas, considerando el diámetro de las ramas y el estado del árbol.
Las lluvias extremas obligaron a reforzar los operativos de emergencia en la capital: “Los árboles ya no aguantan”“La creencia popular de que podar estimula el desarrollo del árbol es errónea. La poda solo debe realizarse en casos justificados, como ramas secas, interferencias con señales de tránsito o edificaciones. La poda indiscriminada o por motivos estéticos es perjudicial”, sentenció.